TRANSGÉNESIS: LA NUEVA GENERACIÓN DE ALIMENTOS

“Son muchas las paginas institucionales y no institucionales dedicadas al tema de la transgénesis en Colombia y aunque puede ser un tema reiterativo en algunos casos y para algunas personas, muchas no saben qué tipos de alimentos están consumiendo y a base de que insumos se producen, además de los impactos sociales, políticos, económicos y ambientales. Por tales razones una presentación del tema, aunque un poco light,  podría incentivar la participación de la ciudadanía referente al tema…”

Lina Lorena Hernández Garzón*


Los países de América Latina se caracterizan por  poseer riquezas ecológicas, geográficas y culturales que les proporcionan potencialidades y posibilidades para su desarrollo. Colombia se posiciona como el segundo país con mayor diversidad del planeta y se calcula que posee el 10% de la diversidad mundial, es decir, de cada 10 especies una habita en Colombia. Teniendo en cuenta lo anterior no es concebible como Colombia paso en la década de los noventa a importar gran parte de los productos agrícolas de consumo nacional. Se pueden considerar varias razones para justificar dicho comportamiento como la sustitución de los sistemas tradicionales de producción agrícola por la agricultura industrializada, además de los cultivos ilícitos y el desplazamiento, pero quizás la más importante es  la importación de muchos productos debido a la rentabilidad causada por los subsidios para la producción agrícola en Europa y Estados Unidos, lo cual, permite reducir los precios y ser más atractivo el comercio internacional que la producción nacional. La desigualdad del gasto público entre estos países trunca las posibilidades de competitividad de Colombia como agroexportador.

Pero ¿Qué quiere decir transgénesis? O ¿biotecnología?; La biotecnología es toda aplicación tecnológica que utilice sistemas biológicos y organismos vivos o sus derivados para la creación o modificación de productos o procesos para usos específicos. A grandes rasgos la cita anterior define que es biotecnología, pero es pertinente aclarar que existen dos tipos, a saber, existe la convencional que integra la producción de ácidos orgánicos y antibióticos por fermentación, y por otro lado, tenernos la biotecnología moderna que incluye procesos de ADN recombinante y manipulación genética. Esta nueva biotecnología dirigida especialmente a los organismos vegetales está planteando grandes debates en torno a maximizar la productividad, disminuir los costos de producción como herbicidas, facilitar su comercialización internacional mediante el incremento nutritivo y la inclusión de materiales no biodegradables. Pero con el fin de entender las discusiones y establecer un punto de vista responsable frente al comercio e implementación de OGM hay que comprender su fabricación.

Los OGM son también conocidos como plantas transgénicas donde mediante la biología molecular fue posible empalmar las regiones promotoras, secuenciadoras y terminadoras de origen diferente a la planta inicial para obtener diferentes resultados. Las anteriores regiones comprender el gene, el cual, está encargado de codificar las actividades de las proteínas. Una planta está constituida por células y en cuyo núcleo se encuentran regiones cromosómicas compuestas por genes. Cuando ya se ha dado todo el proceso se pasan a medios de cultivos con hormonas vegetales para que se regenere una planta completa. Se producen genes resistentes a herbicidas, se previene enfermedades, se producen  fármacos, además de proteínas de interés industrial y se promueve la recuperación de suelos.

El agro ha sido un tema de estudio importante, llegando a crear una nueva rama de estudio en la biología, que podríamos denominar, plantas transgénicas. En un principio el estudio científico estaba confinado solo a los laboratorios y  cuando se acreditó la investigación, la inversión fue más alta. Las empresas privadas vieron un futuro prometedor a los Organismos Genéticamente Modificados (OGM). Principalmente en la producción de  plantas resistentes a herbicidas específicos como el atrazina. También se fabrican plantas resistentes a insectos mediante la bacteria Bacillus Thuringiensis para que ataquen a las larvas y, además, se están realizando innovaciones para desarrollar plantas  resistentes a enfermedades, las cuales son conocidas como genes derivados de patógenos.


Por parte de la industria biotecnológica se sostiene que el mejoramiento genético que realizan en sus laboratorios es bastante similar al realizado por la naturaleza o el realizado por los agricultores e investigadores. En ese orden de ideas se plantea que los OGM no representan ningún riesgo adicional para la salud o para el medio ambiente. Dicha tecnología se da en sociedades avanzadas que han relegado la implementación e investigación en el poder de trasnacionales que están apareciendo como entidades impersonales con ánimo de lucro que provee de nuevos servicios lejanos de los intereses de supervivencia. Otro de los argumentos para la implementación de OGM se encuentra atado a la agricultura sostenible en a medida que proponen reducir los costos de insumos y además curar la hambruna.

Desde los 90´ el crecimiento de las hectáreas plantadas con transgénicos ha ido en aumento. Entre 1996 y 1999 se paso de 1.7 millón a cerca de 40 millones de hectáreas donde el 40% del crecimiento constituye a 4 potencias industrializadas, entre las cuales se encuentra Estado Unidos que en 1999 tenía 29 millones de hectáreas sembradas y en el 2009 llega a 64 millones de hectáreas. Para los países desarrollados de los 4.3 millones de hectáreas cultivadas con transgénicos en el 2000, 3.6 millones corresponden a países en vías de desarrollo. Y los países fueron en aumento, de 1996 a 2000 pasaron de 6 a 13 países y en el 2009 ya son 23. Los cultivos también se han ido diversificando puesto que en el 2001 se cultivaba soja, maíz, algodón y canola, y por ejemplo en el 2009 Estados Unidos produce Soya, maíz, algodón, canola, calabaza, papaya, alfalfa y remolacha azucarera. Estado Unidos se encuentra posicionado como el primer país productor de Organismo Genéticamente Modificados (OGM) entre los cuales se encuentra el maíz y la soya. Como es de los principales proveedores de estos productos al mundo y Colombia es probable que estemos consumiendo alimentos que contengan OGM sin tener conocimiento, ya que, son muchos los productos que utilizan como materia prima el maíz y la soya.

Si al anterior análisis le sumamos que para inicios de la década de los noventa se producía el 95% del maíz y el 70% de la soya para el consumo domestico. Y para el inicio de año 2000 la producción nacional de maíz y soya disminuyo dramáticamente, requiriendo  la importación del 70% del maíz y el 80% de la soya que se consume en el país, lo cual, posiciono a Colombia como el sexto país del mundo en importar maíz de Estados Unidos.  En rasgos más grandes en los noventa se importaba 15% de los cereales consumidos en el país y para el 2010 la cifra subió al 54%. Midiendo por kilos la importación de alimentos que se hace por persona los números han aumentado: a saber durante el gobierno Gaviria se importaron 41 kilos de alimentos por cada colombiano, en el de Samper 95 kilos,  en el de Pastrana 102 kilos y durante Uribe –primero periodo-  114 kilos.

El desmonte de los Subsidios en la producción agropecuaria en los países del sur ha generado una distorsión en el mercado, puesto que, en Europa y Estado Unidos el sector agrario es subsidiado por más de US$300.000 millones por año, lo cual, pone a los agricultores del sur en una mayor desventaja y haciendo inviable la producción de alimentos en muchos casos. La competitividad, concepto base del liberalismo económico, no reconoce en los países desarrollados las desigualdades que genera dicho subsidio y además exige que los eliminen los países del sur y reducir los aranceles, lo que causa efectos graves en la oferta. Entonces, no solo tiene que importar grandes cantidades de alimentos, sino, además, se está perdiendo el sistema de producción nacional agrícola y los pequeños agricultores que hasta el 2000 satisficieron gran cantidad de alimentos que ahora quedaron en la ruina.

Cuando se empiezan a ver los efectos de la importación de estos alimentos no se buscan solucionar las causas estructurales del problema como lo es la política fiscal colombiana y su dirección, sino se le dan solución a los efectos superficiales mediante la implementación y promoción de transgénicos alineando políticas y acuerdos económicos atados a la apertura comercial y limitar el accionar del Estado. La formula de los transgénicos usada por el Estado colombiano plantean que la única forma para hacer competitivos a los agricultores es abrirnos a las nuevas tecnologías dejando de lado todo lo que implica su uso y los estudios que se deben realizar para no afectar social, económica y ambientalmente al país.

Se concluye que el consumo de transgénicos y alimentos producidos esta casi generalizado y no se tiene conocimiento de ellos. Lo anterior es causa de la no capacidad de Colombia para desarrollar comercialmente OGM y por lo tanto se convierte en un país exportador y dependiente no solo de otros países sino especialmente de transnacionales que ofrecen semillas genéticamente modificadas.

Para el 2000 y las cifras no han cambiado mucho son 5 las principales empresas de agroquímicos y producción de semillas las que tienen dominado el mercado. Novartis (Suiza), Monsanto (EEUU), DuPont (EEUU), AstraZeneca (RU_HOL) y Aventis (Suiza) dominan el 60% del mercado de agroquímicos, el 23% del mercado de semillas y el 100% del mercado de semillas transgénicas. Tan solo entre 1995 y 1998 las dichas corporaciones tienen adquisiciones y alianzas valoradas en más de US$17 mil millones y Monsanto tiene inversiones por más de US$8600 millones. Como la inversión es tan alta respecto a la investigación y desarrollo son pocos y casi nulos los que pueden entrar en dicho mercado. También la estrategia de alcance y escala es la que se da para el despliegue de los cultivos transgénicos internacionalmente, ya que, las empresas se benefician de la innovación excluyendo a terceros y sostenido su mercado mediante la esterilización de las semillas en la segunda generación y cuentan con la protección de propiedad intelectual, lo cual, los posiciona de manera privilegiada en la producción, transformación, comercialización y consumo. Dichas empresas se dirigen principalmente al lado de la oferta en la medida que están generando y promoviendo expectativas de mayores ganancias mediante la reducción de costos de producción, dejando de lado la perspectiva del consumidor y productos de alimentos elaborados. Pero frente a ello se está impulsando la investigación para producir semillas y plantas que tengan un nivel más alto de contenido nutricional para beneficiar al consumidor. Aunque sea bastante limitado el desarrollo de biotecnología en Colombia la empresa privada es la que indirecta o indirectamente está financiando dichas investigación o a través de algunos gremios agrícolas como Fedearroz, Fedepapa, Cenicafe, Cenicaña, entre otros; el Estado está apoyando mediante Colciencias. Como se puede apreciar el financiamiento de las investigaciones está quedando cada vez más en las manos de la industria para asegurarse que generen productos con alto valor comercial.

El 60% de los cultivos de soja en el mundo son transgénicos lo que está generando bastantes excedentes que no se han podido colocar en el mercado por alguna reticencia al consumo de transgénicos. Pero una de las formas para no perder ganancias y desperdiciar productos es a través de la ayuda alimentaria, la cual, no solo esta colocan su productos, sino además promoviendo la apertura de mercados  influyendo políticamente. Estado Unidos posee dentro de sus policías de asistencia mundial la ayuda alimentaria, por lo tanto los beneficiados también son las costosas burocracias y las empresas trasnacionales que dominan el mercado de semillas.  Mediante la ayuda alimentaria a países de África, Asia y América Latina, Estados Unidos está promoviendo el consumo de transgénicos sin que la población lo sepa y además está imponiendo su política exterior en la medida que privilegia a los países que realizan reformas de libre mercado promovidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Por ejemplo Colombia que aunque ha revelado algún crecimiento en el 2005 sigue recibiendo la ayuda alimentaria de los Estado Unidos ya que se encuentra alineado a su política exterior. Asimismo  Sudan, poseedor de grandes cantidades de petróleo, también recibe grandes cantidades de ayuda alimentaria.

El Estado ha transferido dinero a grupos de investigación, tanto los países del centro como la periferia en diferentes cantidades. Ha visto en la investigación una forma más de soberanía nacional, ya que la dependencia a otros países por los avances tecnológicos podría implicar  su debilitamiento. La biotecnología ha adquirido un papel económico tan importante que desde la década de los ochenta se han otorgado patentes sobre diferentes ramas de la vida; frente a los avances tecnológicos los países cada vez se preocupan más por proteger su conocimiento. Países subdesarrollados que no tiene la posibilidad de acceder a los avances tecnológicos no tiene otra salida que crear nuevas formas de incursionar en el mercado del conocimiento, liderado principalmente por empresas privadas. He aquí el otro principal financiador de las investigaciones, su dinero se encuentra a merced de estos proyectos, claro está que la inversión no es simplemente por la producción de conocimiento, los incentivos de monopolio de explotación de la propiedad intelectual, son los que han interesado a las empresas privadas a la transferencia de dinero al campo tecnológico, ya que ven en este un “buen negocio” con grandes ganancias futuras. Pero  siempre serán menores en comparación a los beneficios generados por la sociedad derivados de la implementación del conocimiento.

No hay alternativa, frase que ha utilizado The wold class como escusa frente a  cualquier decisión que tomen. Parecen mantener una seguridad impecable hacia el capitalismo desde el momento en que la  racionalidad económica se ha fundido con la racionalidad tecnocientífica. Rompen los límites de la  economía y el avance tecnológico para la creación de nuevos mercados en los que no habían participado como los transgénicos. La participación a cualquier nivel, líder o dependiente, se hace un requerimiento necesario para no quedar relegados económica y tecnológicamente. El mundo se está viendo invadido de transgénicos por comercio o producción y además muchos países en vías de desarrollo quedan a merced de grandes trasnacionales y países como Estado Unidos que impulsan su consumo sin tener en cuenta las implicaciones ambientales, sociales y económicas. Analizar el tema de los transgénico debe sobrepasar los interese económicos y adentrase en la utilización de estos como medios para ampliar e implantar determinadas políticas en el mundo.

Una posibilidad que tiene el país con respecto a la importación de transgénicos es el establecimiento de una moratoria a la producción, importación y liberación comercial de OGM y productos derivados, incluidos los de uso alimenticio hasta que tenga una legislación nacional que regule la introducción de transgénicos al país, de forma que se prevean riesgos  y se incluya todo los relacionado a la bioseguridad. Es importante concientizarse de  los derechos como ciudadanos que incluyen soberanía alimentaria y salud humana. Por lo tanto, es necesario que se establezcan leyes que exijan la separación y etiquetado de los productos, de tal forma que se pueda diferenciar entre los transgénicos y los no. El etiquetado les permite a los consumidores decidir de forma libre su consumo  de productos OGM. Se debe promover el uso de alimentos de producción nacional en los programas nacionales de ayuda alimentaria que se adelanten en el país, dirigidos especialmente hacia la población más vulnerable. De esta forma, se utilizarían maíz y soja, libre de modificación genética. En el caso que se importen de otros países, se requerirían los correspondientes análisis genéticos y pruebas toxicológicas para garantizar su completa seguridad.

* Estudiante de último semestre de Ciencia Política en la Universidad Nacional de Colombia. Integrante del Grupo de Investigación de Cultura Política, Instituciones y Globalización – Observatorio Medios para Ver – contacto: linanina01@hotmail.com; http://twitter.com/linalorena

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Publicado el enero 12, 2011 en Actualidad y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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